Bipartidismo en crisis: Saliendo de la Zona de Confort

La publicación de una información conocida desde hace ya más de un mes, conmocionó a las fuerzas políticas tradicionales. El universo bipartidista rionegrino legitima su crisis, que podría ser terminal.

Marcelo Szcygol (UCR), quien acompañara a José Luis Foulkes (UCR) en la boleta del 3 de mayo, aceptó formalmente la oferta del Gobernador Alberto Weretilneck (JSRN) para conformar su gabinete. Desde el 3 de agosto será Secretario de Deporte de Río Negro.

No es el primer radical en sumarse al gabinete del gobierno provincial (el mítica Miguel Palacios fue asesor de Rovira Bosh desde que asumiera en Turismo) ni tampoco será el último ya que hay en carpeta varios pases más que irán confirmándose.

La primera reacción desde la UCR es por lo menos curiosa. El electo concejal Leandro Massaccesi se despachó en Facebook diciendo que “es una pena el hecho de que el pueblo viedmense lo haya elegido como concejal por la Lista 3 (UCR) y a sólo dos meses de la elección haya optado por otro camino”, frase en la que subyace un olvido imperdonable, esto es la propia actitud de su padre, Horacio Massaccesi.

El 22 de agosto del año 2002, José Natanson explicaba en Página 12 “Hay que reconocer que no se rinde fácilmente. Horacio Massaccesi fue dos veces gobernador de Río Negro, después candidato a Presidente. Era senador y quiso ser intendente de Viedma por el radicalismo, pero la Justicia se lo impidió. Entonces intentó presentarse por la Democracia Cristiana. Tampoco pudo, por lo que finalmente postuló a su mujer. Después de tantas campañas, ayer anunció la formación de un nuevo partido político rionegrino, Rumbo Nuevo, para pelear –otra vez– la gobernación de su provincia”

Con Miguel Bermejo (FpV) como Jefe de Campaña, Horacio Massaccessi (ex Rumbo Nuevo y actual titular de la UCR) le disputó votos a Jorge Ferreira (UCR) en la elección del agosto de 2003. No conforme con esto, en 2007 puso a su mujer Patricia Querejeta a competir con el intendente Ferreira que iba por su reelección. Ahora Massaccesi orquestaba una alianza con la Democracia Cristina. Eran los tiempos en que su afecto político estaba orientado a Adolfo Rordríguez Saa.

En cualquier caso, la noticia temida, la legitimación del pase de un radical de Viedma, de reconocida trayectoria profesional en el mundo del deporte a lo que se le suma la experiencia institucional adquirida en un extenso desempeño en Viedma en las administraciones de Jorge Ferreira y luego en la de José Luis Foulkes, sacudió por igual a la UCR y al PJ.

El PJ quedó más aturdido que el propio radicalismo ya que todavía no decodificó lo ocurrido después de la muerte de Carlos Soria y menos aún la reciente derrota en las elecciones de 14 de junio en las que se encolumnaron detrás de Miguel Pichetto y Ana Pichinini, para jugar un papel de kirchneristas que no solo no disfrutaron sino que en rigor de verdad, ni siquiera los convence.

Ese aturdimiento hace que el PJ lleve de tiro a la UCR en el proceso de demonización de Alberto Weretilneck a quien prefieren culpar de todos los males antes de revisar sus propias actuaciones las que sin duda y sin restarle mérito al titular de JSRN, coadyuvaron para que el equipo verde ganara holgadamente.

Tan anquilosadas están ambas fuerzas políticas que prefieren avanzar en el discurso del “Satánico Doctor AW” antes de atreverse a pensar, a debatir, a reflexionar.

En sectores más dinámicos y menos temerosos, una de las líneas de pensamiento profundizadas arranca su análisis en el año 83. En ese sentido señala que la recuperación de la democracia impuso tal esfuerzo que congeló en los niveles dirigenciales a una generación que se fagocitó a su reemplazo. De la generación de 55 a 65 hay que saltar a los sub 45. Está claro que los términos de edad son meramente referenciales.

La “generación fagocitada” no supo cómo y no pudo imponer su capacidad coetánea de acompañar los cambios sociales y culturales que se imponían y finalmente el bipartidismo rionegrino eclosionó dando lugar a otras alternativas.

La “generación congelada” mantuvo los términos de análisis pre 83, aunque la revolución comunicacional hubiera modificado el mundo conocido. En tiempos de instantaneidad, una ristra de dirigentes que revisten tanto en la UCR como en el PJ eluden, por caso, hablar de Arturo Oñativia o de Ramón Carrillo, tema que podría desnudar emparentamientos y en cambio prefieren exponerse en Facebook con fotos anquilosadas y mensajes ilegibles mientras se perpetúan en discusiones vacías y poco atractivas.

Sin que lo advirtieran, sin que supieran que hacer ni el PJ ni la UCR ni la creación utilitaria de ambas fuerzas, la senadora Odarda y su pequeña pero eficiente estructura, pudieron presentarse como dignos rivales de la oferta oficialista.

Tanto la UCR como el PJ y cualquiera sea la tercera fuerza deliberadamente buscada en ese juego bipartidista, la de Julio Arriaga en su momento, la de Magdalena Odarda más acá en el tiempo, conforman una estructura dirigencial cercana a una elite, lo que además de cristalizar a una actividad que de por si está condenada al dinamismo, sumaron la pesada carga de bases henchidas de resentimiento.

Sobre los errores, las ausencias, la mediocridad, la vanidad, la mezquindad y la estupidez de esa dirigencia, montó Weretilneck su estrategia, lo que por último no hace sino agregar picardía a su accionar.

Una vez más, en lugar de llamarse a una rápida reflexión, alejada de la zona confortable de los 3 amigos íntimos de cada dirigente con cargo partidario en el PJ/UCR/(CCARI-PS), el esquema de viudas del poder ha hablado y aún vestidas de novia prefieren el resentimiento que los dejará en soledad por años a la posibilidad de un coqueto vestido floreado y una mente abierta que les permita ir al cine acompañados para ver una película de la manito, y eventualmente, recuperar la competitividad a nivel electoral.

Claudia Beltramino

Be Sociable, Share!